miércoles, 24 de agosto de 2016

ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE  LOS PRINCIPALES  HEREJES  CREADORES DEL PROTESTANTISMO

(Primero de una serie de artículos que publicaré sobre el Imperialismo judeo-protestante).                                                                    

A
conteció en cierta época histórica, que Belloc llamó la ‘Edad oscura’, pues fue la preparación para el esplendor luminoso de la Edad Media –tan denigrada aviesamente por los enemigos del catolicismo-, que Dios Nuestro Señor, quizás para probar la integridad religiosa  de los hombres, permitió que  se lanzaran nuevamente  a volar ciertas palabras hirientes que ofendían la razón humana, masculladas  por filósofos espurios y teólogos talmudistas,  afirmando la pretensión de ‘endiosar’ al hombre; pronunciadas en casi inadvertidos conventículos, contra la filosofía de Aristóteles y Santo Tomás, basada en  la realidad  y la verdad de los seres y de la naturaleza humana, para desacralizar la teología.

LUTERO, EL FRAILE QUE SEPARÓ AL HOMBRE DE DIOS

M
uchos años después, Lutero encaramado en el  taco de un enorme árbol descuajado,  en el claro de un monte que bordea Wittenberg,  arrojando se hábito al viento, fue ungido  por  las furias   de la soberbia,  mientras a su alrededor un  aquelarre con los malditos de todos los tiempos, sus inspiradores y servidores: herejes, satánicos,  talmúdicos, gnósticos y maniqueos, y la monja renegada,  exaltada  de lujuria, brincaban   al grito  de  ¡amo y señor! Entonces Lutero, el nuevo profeta  que encarnaba el resentimiento y la soberbia acumuladas a través de los siglos, en medio de la turbamulta, viendo  en el valle, en lontananza,  las torres de la catedral de Wittenberg, comenzó a bramar sus imprecaciones: ¡Soy el predestinado para demolerlas! ¡Acabaré con la prostituta de Roma!  

(Así imaginé esta escena, tan realmente como si la hubiese contemplado con mis propios ojos espantados; y aunque, como es de suponer no existen documentos históricos que la atestigüen, no pudo haber ocurrido de otra manera).

En SISINONO, del  verano 2015, “Speculator” describió  perfecta y definitivamente  la verdadera personalidad de  Lutero, comentando el excelente libro del profesor Georg May, “La Trampa del Ecumenismo”, escrito cuando los ‘progresistas’ vaticanistas comenzaron a magnificar a Lutero, para satisfacer su manía ecumenista: “Ante todo, ha de rechazarse una iniciativa que los ecumenistas están poniendo por obra  desde hace tiempo: la de revalorizar a Lutero, como si no hubiese sido bien comprendido o interpretado. “Hay hombres píos y ejemplares en el luteranismo, pero el fundador no se encuentra entre ellos”. Sus defectos morales e intelectuales son harto conocidos: fue un fraile que rompió sus votos, que cedió a la sensualidad, a la soberbia, a la ira, al odio. Se idolatraba a sí propio (personalidad astuta y agresiva, fue polemista violento y habilísimo, y, al mismo tiempo, sutil y desenvuelto en sus sofismas hermenéuticos). Incitó  a las masas el odio contra el Papa y contra los católicos valiéndose de una ‘libelística’ canallesca.  No es justo considerarlo un  “reformador”. Fue un destructor de la fe, de la Iglesia, un sembrador de discordias: un auténtico Atila. Se sirvió de los males que afligían a la Iglesia militante en su tiempo como pretexto para rechazar la sana doctrina y sustituirla por su interpretación personal  de la Escrituras (interpretación que pretendía conseguir la cuadratura del círculo, esto es, conciliar la salvación con la libertad de un sujeto que quería continuar siguiendo los impulsos  de la carne y del orgullo)”.

viernes, 29 de julio de 2016

Cristo Rey
ESTA PASTORAL COLECTIVA DEL EPISCOPADO ARGENTINO, QUE OFREZCO A CONTINUACIÓN,  ES LA DOCTRINA INVARIABLE DE LA IGLESIA DE JESÚS, UNA, SANTA, CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA, NEGADA POR LA IGLESIA (SECTA MODERNISTA), SURGIDA DEL ÚLTIMO CONCILIO, POR ESTAR IDENTIFICADA CON  LA  IDEOLOGÍA MASONICA DE LAS NACIONES UNIDAS. ESTO ES DURO Y LAMENTABLE DE ESCRIBIR, PERO  NO ENCUENTRO UNA RAZÓN VALEDERA QUE ARMONICE  LA ANTINOMIA ENTRE  LA DOCTRINA DE LA IGLESIA, TAL CUAL LA LEEREMOS A CONTINUACIÓN Y LA DOCTRINA MODERNISTA  PROFESADA EN EL VATICANO .
NOTEMOS QUE YA EN ESE ENTONCES SE DENUNCIA LA CORRUPCIÓN MORAL DE LOS INDIVIDUOS Y DEL  ESTADO LAICO, Y SE ENSEÑA QUE LA ÚNICA SOLUCIÓN  ES  RELIGIOSA :  EL REINADO DE CRISTO SOBRE NUESTRA PATRIA.  SU JUSTICIA Y CARIDAD IMPREGNANDO LA MORAL INDIVIDUAL, SOCIAL Y POLÍTICA. SOLUCIÓN QUE NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE  MENCIONA, Ni  POLÍTICOS NI PERIODISTAS, Y MENOS AUN LOS OBISPOS,  TODOS PREOCUPADOS POR LA SUBA DEL DÓLAR.
Conmemorando los 25 años del Congreso Eucarístico Nacional presidido por el inolvidable Cardenal Eugenio Pacelli,

Copiada del diario “El Pueblo”, de Buenos Aires, 1º de marzo de 1959.
CONFESIÓN PÚBLICA DE CRISTO  Y SU DERECHO A INFORMAR NUESTRA VIDA SOCIAL

C
uando el ángel del Señor se apareció a los pastores acampados en los alrededores de Belén para participarles el nacimiento del Salvador, les dijo estas memorables palabras: “Os anuncio una gran alegría que será para todo el pueblo” (Luc. II, 10). Hoy los Obispos de la República Argentina, nos dirigimos a todos vosotros, amados sacerdotes y fieles, para comunicarnos una nueva, que será motivo de gran gozo y fervoroso entusiasmo: la celebración del VI Congreso Eucarístico Nacional en la ciudad de Córdoba, del 7 al 11 de octubre del presente año.
      Hemos elegido esta fecha, porque precisamente en octubre de 1959 se cumplirán cinco lustros de la realización del inolvidable Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires presidido por el entonces Emmo. Cardenal Eugenio Pacelli, que fuera luego S.S. Pío XII. Quienes tuvimos la dicha inmensa de presenciar aquellas jornadas de gracia y de gloria, no podremos olvidar jamás lo que nuestros ojos vieron y lo que nuestros corazones sintieron en aquella oportunidad. “Este Congreso, dijo el Cardenal Legado, señalará ciertamente una nueva época en la historia religiosa del continente iberoamericano”. Y a fe que no se equivocó, porque los frutos religiosos y morales de aquella magna asamblea son incalculables, sobre todo en nuestro amado país.
      Nada más justo, entonces, que conmemorar su 25º aniversario con un Congreso Eucarístico Nacional, preparado con dedicación y esmero, y celebrado con piadosa unción, para renovar y acrecentar en nuestro pueblo la fe eucarística, encender en las almas la caridad y la verdadera fraternidad y ofrecer a la Majestad Divina una solemne reparación por los ultrajes y ofensas públicos y privados.
      Y así como los pastores de Belén, después de escuchar el anuncio del ángel dejaron sus rebaños y fueron de prisa para contemplar y adorar al recién Nacido, Verbo de Dios  humanado, acostado  en el humilde pesebre,  así vosotros, desde ahora debéis prepararon con fervorosas plegarias, privadas y públicas, y disponer vuestras almas para rendir el homenaje nacional y extraordinario  de adoración a Cristo, escondido en las especies del pan y del vino.
      Homenaje nacional, decimos, porque el catolicismo de toda la nación se pondrá de pié y se movilizará, sin  distingo de clase o de posición social y sin exceptuar las regiones más apartadas. Ni las más humildes barriadas, para suscitar y encauzar  una corriente desbordante de fe, de amor y de reparación hacia el adorable Sacramento del nuestros altares.
      Una vez más veremos repetirse, con la ayuda de Dios, el espectáculo reconfortante y conmovedor de multitudes de hombres, mujeres y niños, atraídos por la fuerza y la suavidad de la gracia, a la adoración rendida y a la comunión fervorosa del adorable Sacramento.

AFIRMACIÓN COLECTIVA DE FE.
T
odo el Congreso Eucarístico es expresión  colectiva de fe y de adoración a Cristo, Rey y Señor  de los individuos y familias como de las naciones, en virtud de su naturaleza divina y por derecho de conquista. En efecto, Cristo es el Hijo de Dios humanado, igual al Padre por la divinidad, “aequalis Patri secundum divinitatem”, y por lo tanto tiene una soberanía absoluta y universal sobre toda creatura, no pudiendo existir  ni concebirse cosa alguna fuera de su imperio. Es también Rey por derecho de conquista, al haber ofrecido desde el instante de su encarnación, el sacrificio de su vida, que lo consumó en la cruz, para rescatar al género humano de la esclavitud, del pecado y del demonio. “Fuisteis redimido, no con cosas corruptibles, plata u oro, sino con la preciosa sangre de Cristo” nos advierte San Pedro (1 C. 1, 18/19). A Cristo verdadera y realmente presente en la Eucaristía, Rey y Señor, que domina a las naciones, venid, adoremosle, “venite adoremus”, canta alborozada la Iglesia en la liturgia del Corpus.
      Esta adoración debe ser social y nacional, porque igualmente lo es su naturaleza soberana, o basta el homenaje de una ciudad o de una diócesis: la Nación entera está llamada a reconocer los derechos indescriptibles de Cristo a reinar con su ley de justicia y de caridad tanto en el orden social y en la legislación nacional, como en la conducta privada de las individuos y de las familias.

lunes, 18 de julio de 2016

Desde Alfonsín, al menos, el Régimen liberal  inició el ataque postrero para aminorar y eliminar el auténtico sentimiento patriótico de los argentinos,  enraizado en la Fe católica, y desacreditar al Ejército argentino, porque  sabe que ambos son  indispensable  para la restauración nacional, y para exigir el ajusticiamiento a los traidores a la patria.
EL LIBERAL NO  PUEDE SER AUTÉNTICO PATRIOTA EN LA ARGENTINA.
LA FILOSOFÍA POLÍTICA DEL NACIONALISMO ARGENTINO ES CATÓLICA, Y  NADA TIENE QUE VER CON LA DE  LOS NACIONALISMO DE ORIGEN PROTESTANTE: INGLÉS, ALEMÁN, YANQUI..., PUES ESTOS SON RACISTAS E IMPERIALISTAS.
*
(A continuación un artículo publicado en la revista ‘VERBO’, de agosto de 1983).

LIBERALES Y MARXISTAS ENEMIGOS DE LAS PATRIAS HISPÁNICAS
Frederic Wilhelmsen

S
i yo tratara de buscar el enemigo número uno del sentido clásico y cristiano de la patria, lo encontraría en la figura de Carlos Marx. Ya que patria desde el principio quiere decir un lugar donde el hombre nace, un espacio geográfico que es suyo, una historia bastante íntima con la cual puede identificarse, un idioma que expresa no solamente sus pensamientos sino también sus sentimientos más profundos; un idioma cuyos giros  dan paso a los chistes y en un sentido de humor que es netamente suyo; una fe que le une  con sus compatriotas. Si la palabra patria implica todo esto y mucho más, entonces podemos concluir que sin ninguna duda  que Carlos Marx es el enemigo número uno del patriotismo. Marx es, quizás, el ejemplo más alto de lo que solemos llamar hoy día en las ciencias políticas el gnosticismo. Aunque la palabra ‘gnosticismo’ tiene una historia muy larga que empezó probablemente antes del nacimiento de Cristo, siguiendo la pauta de las investigaciones contemporáneas podemos bosquejar un cuadro genérico que encaja su esencia.

Ser gnóstico genéricamente y ser marxista específicamente implica una serie de movimientos que tienen lugar dentro de la psicología de un hombre. Este movimiento va en contra de todo lo que quiere decir ‘patria’ y su respuesta humana, el ‘patriotismo’. En primer lugar, el marxista –en una manera especial, y todos los gnósticos en un manera más general-, digo el marxista potencialmente, es un hombre que no se siente en casa, no está cómodo en el lugar de su nacimiento, se siente un extranjero en su propio país. El mundo mismo que lo rodea le produce un sentimiento de tristeza, de extrañeza. A veces esta alienación llega hasta el campo y los lagos, hasta las flores y los árboles, hasta la geografía que rodea a este hombre. Él experimenta, al principio, nada más que un ligero odio  por todo lo que lo rodea.  Efectivamente no está en casa. ¡Pero no tiene otra casa! Siempre esta alienación física y cósmica va unida con cierta distancia a los hombres que están a su alrededor. No experimenta ninguna comunión con ellos.  Aunque hablan el mismo idioma, aunque tengan una historia en común, aunque participan en la misma sangre, aunque manan de la misma estirpe, esos hombres que deben ser sus hermanos han llegado a ser extranjeros. Primeramente se experimenta a sí mismo como un hombre distanciado del espacio y del tiempo cósmico  dentro de los cuales vive; esta extrañeza va unida  (la prioridad temporal no tiene aquí tanta importancia) con una alienación de los hombres con los cuales vive, con sus costumbres,  su historia, su cultura. Este pobre hombre ha dejado de tener una patria.
(extraído de la revista “La Hostería Volante” , mayo 1963)
LA ESTRATEGIA DE LENÍN Y LA TÁCTICA  DE TROTSKY EN LA REVOLUCIÓN BOLCHEVIQUE.

Estudiando bien el pensamiento de Lenin sobre la estrategia revolucionaria, especialmente en sus cartas dirigidas al Comité Central  del Partido Bolchevique en el mes de octubre de 1917, no podemos independizarlas de la situación de Rusia en ese momento histórico. Pero el asalto al poder fue obra de Trotsky.
Haciendo un análisis de la táctica insurreccional trotskysta de puede llegar a la conclusión de que la revolución pudo muy bien haber prescindido de  Lenin; igual hubiera triunfado. Por eso, es más fácil defenderse  de la estrategia revolucionaria de Lenín; el enemigo peligroso fue y sigue siendo el que utiliza la táctica de Trotsky.
Lenin concebía la estrategia revolucionaria  como una filosofía habiendo anotado y observado  extensamente la obra de Clausewitz “De la Guerra”; Trotsky en cambio asimiló en su espíritu semita, las enseñanzas milenarias de los sabios de  su raza para la conquista del mundo.

* Lenin: “Sería inocente  que esperásemos a tener la mayoría formal”. Se refiere al 2º Congreso de los Soviets.
* Trotsky: “No es necesario que tengamos allí la mayoría; no es esa mayoría la que tendrá  que apoderarse  del poder.

* Lenin.: ”La insurrección debe apoyarse, no en una conspiración, no en un partido, sino en la clase avanzada. Este es el primer punto. La insurrección debe apoyarse en el empuje revolucionario del pueblo entero. Este es el segundo punto. La insurrección debe estallar  en el apogeo de la revolución ascendente. Esta es el tercer punto.
* Trotsky.: “Muy bien; pero ante todo hay que ocupar la ciudad, apoderarse de los puntos estratégicos, derribar el gobierno.  Es necesario para eso organizar la insurrección, formar e instruir una tropa de asalto. Poca gente; las masas no nos sirven de nada; una pequeña tropa nos basta. El pueblo entero es demasiado para la insurrección. Se necesita una pequeña tropa fría y violenta, instruida en la táctica insurreccional”.

* Lenin.:”Debemos lanzar toda nuestra fracción  en las fábricas y en los cuarteles. Allí es donde está su sitio; ahí está el nudo vital, la salvación de la revolución. Ahí es donde, por medio de discursos fogosos, ardientes, debemos explicar y desarrollar nuestro programa planteando así la cuestión: ¡la aceptación completa de este programa o la insurrección!”.
“ Para practicar la insurrección como marxistas, es decir, como si fuera un arte, debemos al mismo tiempo, y sin perder un minuto, organizar el Estado Mayor de las tropas insurreccionales, repartir nuestras fuerzas, lanzar los regimientos adictos sobre los puntos más importantes”.
“ Ofensiva simultánea, tan repentina y tan rápida como sea posible, sobre Petrogrado, desde afuera y desde dentro, desde los barrios obreros y desde Finlandia, desde Reval y desde Cronstadt; ofensiva de toda la flota, concentración de fuerzas  que superen en mucho los 20.000 hombres (alumnos oficiales y cosacos) de que dispone el Gobierno. Combinar nuestras tres fuerzas principales; la flota, los obreros y las unidades militares, para ocupar en primer lugar y conservar a todo precio el teléfono, el telégrafo, las estaciones, los puentes. Seleccionar los elementos  más decididos de nuestros grupos de ataque, de los obreros y de la marinería, y formar con ellos destacamentos encargados de ocupar todos los puntos importantes  y de tomar parte en todas la operaciones decisivas. Constituir, además, equipos de obreros armados de fusiles y granadas que avanzarán sobre las posiciones enemigas, escuelas de alumnos oficiales, centrales telefónicas y telegráficas, y las cercarán. El triunfo de la revolución rusa, y al mismo tiempo, de la revolución mundial, depende de dos o tres días de lucha”.
* Trostsky: “Muy bien, pero cuando las masas hayan aceptado nuestro programa, no por eso habrá de dejar de organizar la insurrección. De las fábricas y de los cuarteles será preciso sacar elementos seguros y dispuestos a todo. Lo que necesitamos no es la masa de los obreros, de los desertores y fugitivos: es una tropa de choque”.
“ Todo eso es exacto; pero resulta demasiado complicado. Es un plan demasiado vasto, es una estrategia que alarma, demasiado territorio y demasiadas gentes. No es ya una insurrección, es una guerra. Para ocupar Petrogrado no hay necesidad alguna de tomar el tren en Finlandia. Cuando se parte de demasiado lejos , se detiene uno a veces a mutad de camino. Desatar una ofensiva de 20.000 hombres  desde Reval o desde Cronstadt para apoderarse del teatro Alejandra, es un poco más de lo necesario, es más que un golpe de mano.  El propio Marx sería vencido en el terreno de la estrategia por Korniloff. Hay que atenerse a la táctica, operar con poca gente en un terreno limitado, concentrar sus esfuerzos sobre los objetivos  principales, dar directa y duramente. No creo que eso sea tan complicado. Las cosas peligrosas son siempre extraordinariamente sencillas. Para triunfar no hay que desconfiar de las circunstancias desfavorables ni fiarse de las que son favorables.  Hay que herir en el vientre: eso no hace ruido. La estrategia de usted requiere demasiadas circunstancias favorables: la insurrección no necesita nada. Se basta a sí sola”.

(Los textos han sido tomados de C. Malaparte, “Técnica del golpe de Estado”, Ed. Americana, Bs. As. 1958. Han sido ordenadas y confrontadas por nuestro colaborador Tito Livio).


EL PELIGRO AMARILLO.

Henri Massis, en la primeras décadas del siglo pasado, denunció el peligro amarillo para Europa, en su obra “Defensa de Occidente”, porque  era previsible, ya en ese entonces,  que aconteciera la invasión china a Occidente. Por supuesto  los líderes democráticos  se taparon los ojos, las orejas y callaron. También iba surgiendo el ecumenismo  para acabar con el catolicismo en Europa. Massis  advirtió el peligro,  y  Julio Camba  comprobó con sus ojos  el comienzo de la invasión amarilla, cuando  vivió  en Inglaterra, hacia los treinta del siglo XX;  narrando sus impresiones de esta manera,  que copio íntegramente pues a través de su humor, el peligro chino es políticamente actual; ya está en  ciernes sobre nuestro país. Son evidentes los mercados, talleres y tiendas que se abrieron en estos últimos años,  cuyos manejos son extraños. ¿Será la invasión de una nueva quinta columna, no tan agresiva, por ahora,  en el trato personal  como la protestante? El nacionalismo sospecha, y teme, por amor a la Patria ¡nadie más se preocupa! (más sobre este tema en :”Huroneando en junio 2016).

EL VERDADERO PELIGRO AMARILLO

La población de Cardiff  ha linchado a los chinos. Ha saqueado sus tiendas, ha incendiado sus casas. Si no existiese en Inglaterra un odio nacional contra los chinos, el pueblo no los hubiese tratado con tanta violencia por haber sustituido a los huelguistas en el puerto de Cardiff.

Los chinos son el peligro interior de Inglaterra. En Londres hay un barrio chino mucho más grande que una ciudad española. En Liverpool ocurre casi lo mismo. En Cardiff el número de chinos es enorme. Los chinos se reproducen  como una sarna en la piel suave de Inglaterra.. No hay manera de exterminarlos, Allí donde quede un chino, un solo chino, a la vuelta de veinticinco años habrá quinientos. Trabajan mucho, comen poco y se multiplican fabulosamente. De una cazuelita de arroz , un chino es capaz de sacar una nueva China.

Por donde pasan los chinos, la mano de obra se abarata y los salarios disminuyen. Su ocupación principal es el lavado de la  ropa. En Liverpool casi han monopolizado esta industria. Amarillos como son, sienten una inclinación especial a dejar blancas las prendas de uso interior. En Cardiff los primeros establecimientos chinos que ha incendiado la multitud han sido los talleres de lavado.

La población de Cardiff, como la de Liverpool, acusa a los lavaderos chinos de especular clandestinamente con las inglesas pobres. Su industria, a lo que parece, no es muy limpia, por mucho jabón que inviertan en ella. El London Magazine dice francamente que los hombres amarillos se dedican a la trata de blancas.

Todo esto sería, sin embargo, percata minuta. Lo peor es que los chinos se muestran directamente de una peligrosa iniciativa con las inglesas. No. Aquí los chinos no se entretienen únicamente en lo que dice el chiste. Algunas inglesas se casan, y entonces empiezan a brotar mestizos una proporción fabulosa. Londres, Cardiff, Liverpool están llenos de mestizos. Este es el peligro: el peligro amarillo. Inglaterra va a perder sus hermosos colores.

¡Tantos esfuerzos como se han hecho para evitarla la procreación  de mestizos en las colonias británicas, y he aquí que los mestizos surgen innumerables en la propia isla de Mr. John Bull! ¡Ah, no! Hay que matar a los chinos. Hay que quemarlos. Que no queden ni las coletas.

Inglaterra es un pueblo muy limpio, y esta sucia invasión china le produce un efecto de repugnancia invencible, como si fuese una enfermedad de la piel. Las pomadas más violentas le parecerían dulces para curarse.

Y esto es lo que explica los linchamientos de Cardiff.+



REPRODUZCO PARTE DE  UN VOLANTE (DE UNA “INSTITUCIÓN SOCIAL CATÓLICA”), DONDE SE COMPARA EL DESARROLLO  ECONÓMICO DE TAIWAN CON  NUESTRO RETROCESO. LA PARTE DONDE LOS  “ERUDITOS” PROPONEN SOLUCIONES LA OMITO PARA NO OFRECER A LOS LECTORES LA INSENSATES DE SIEMPRE, QUE DICE: LA CULPA DE NUESTRO DECADENCIA NO ES DEL LIBERALISMO ENQUISTADO EN EL GOBIERNO DEL PAÍS DESDE HACE DÉCADAS, SINO QUE TODOS NOSOTROS, LA GENTE COMÚN, INDISTINTAMENTE, ES LA RESPONSABLE… ¡POR FALTA DE AMOR Y SOLIDARIDAD!
ES LA MANERA APROPIADA PARA  QUE LOS DIRIGENTES –POLÍTICOS, OBISPOS, ETC.- SE LAVEN LAS MANOS, Y CONTINÚEN LUCRANDO CON EL PODER.. OMITIENDO, ADEMÁS,  LA IMPORTANCIA  POLÍTICA TRASCENDENTAL  DEL PODER EJEMPLARIZANTE QUE LOS GOBERNANTES TIENEN SOBRE EL PUEBLO. SI NO HAY AMOR Y SOLIDARIDAD SOCIAL SE DEBE A QUE LOS GOBIERNOS  DEMO-LIBERALES SIEMPRE PROYECTARON EGOÍSMO Y CORRUPCIÓN.  
(Los datos corresponden a unos veinte años atrás; hoy día, seguramente la diferencia a favor de Taiwan es mayor).

EL ÚNICO RESPONSABLE DE LA
CORRUPCIÓN Y VERGÜENZA ARGENTINA ES EL RÉGIMEN LIBERAL Y MASÓNICO.

¡CÓMO ME DUELES, ARGENTINA!


Al sur de la China continental hay una pequeña isla llamada Taiwan, también conocida por los nombres de China democrática, Libre o Nacionalista. Su superficie es de 36.000 Km2  -la mitad de la Isla de Tierra del Fuego, sectores argentino y chileno-, y su población es de 20 millones de habitantes.  Nuestra Argentina tiene 3 millones de Km2 -82 veces más que Taiwan- y más de 30 millones de habitantes, Esta isla carece de recursos naturales y el 70 % de su territorio es montañoso. Al comienzo de la 2º guerra mundial estaba en poder de Japón que la utilizó como base militar y por tal motivo fue arrasada por los bombardeos aéreos. Al terminar la contienda fue reintegrada   en un estado miserable .a la República de China. El 1º de octubre de 1949 el gobierno constitucional chino  derrotado por los comunistas en una guerra fraticida se trasladó a Taiwan. Por esos años la Argentina estaba en plena prosperidad; sus gobernantes decía que “no se podía caminar  por los pasillos del Banco central debido a los lingotes de oro que los ocupaban”. En 1989, cuarenta años después, los papeles se han invertido. Taiwan, -destruido en 1949- tiene un comercio exterior de unos u$s 110 mil millones; Argentina, -floreciente en aquel entonces- unos u$s 10 mil millones.  China Libre tiene reservas en divisas por valor de u$s 74 mil millones; nosotros, prácticamente sin reservas. Taiwan no tiene deuda externa, mientras nuestro país debe  al exterior u$s 65 mil millones. ¡COMO ME DUELES, ARGENTINA! Ese pequeño país es el12º del mundo, económicamente hablando, y nosotros que éramos el 8º hoy somos el 75º; el ingreso per cápita en Taiwan en 1988 fue de u$s 6.000, estimándose en u$s 10.000 para 1993; en nuestra patria apenas llegamos a u$s 3.ooo; la inflación en esa isla  es de 1,218% anual, en la Argentina en julio de 1989 fue de 196,6%  mensual. ¡Cómo me dueles, Argentina! Ese progreso se proyecta en todos los niveles sociales: el 99,8% de la población en edad escolar -9 años obligatorios- asiste a las escuelas y colegios. Cada 100 hogares 99,7 tienen instalación eléctrica, hay 103 TVs., 88,6 teléfonos, 99,4 heladeras, y 81,2 lavarropas. Los hospitales tienen 90.000 camas, y la expectativa de vida es de 71 años para el hombre y 76 para la mujer… 
Reproduzco parte del artículo publicado en la Revista del Instituto  de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, (Nº 11; 1943) que luego publicaría el autor en “Nos los Representantes del Pueblo”, con algunas modificaciones de redacción.
EN ESTOS PÁRRAFOS ALBERDI EXPONE FIELMENTE EL PENSAMIENTO POLÍTICO LIBERAL QUE HA VENIDO DOMINANDO ININTERRUMPIDAMENTE  EL PAÍS HASTA NUESTROS DÍAS. INCLUSIVE FORMANDO EL LAMENTABLE PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA GENERALIDAD DE LOS ARGENTINOS.


Alberdi y las ideas constitucionales del 53.
JOSÉ MARÍA ROSA (h)

II
LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO

L
a Biblioteca del Congreso Constituyente no era muy nutrida. Por confesión del propio Gutiérrez la formaba solamente un libro: una edición del federalista que había pertenecido a Rivera Indarte, y que Dios sabe como había ido a parar a Santa Fe. Aún este sólo libro, siguiendo el destino señalado en su  ex-libtis, acabó por desaparecer misteriosamente de su anaquel.
      La falta de oxígeno constitucional habría sido angustiosa , si Alberdi no tomara la precaución de hacer llegar un cajón con ejemplares de sus Bases, publicada poco antes en Valparaíso, (la primera edición de las Bases fue tirada el 1ºº de mayo de 1852, con anterioridad, pues, a la inauguración del Congreso, 20 de noviembre). El especialista en derecho político entre los jóvenes mayos de 1837 se hacía presente en el Congreso, sin abandonar su remunerado bufete chileno, y con algo más eficaz que un acta de “representante del pueblo” lograda después del consabido “he dispuesto que sea elegido” del Libertador.

LA FILOSOFÍA POLÍTICA DE LAS “BASES”.

      En contradicción absoluta con el pensamiento historicista expuesto en su Fragmento de 1837, (Bases 138) Alberdi sostenía en las Bases que la organización política liberal solamente podría hacerse eliminando o rebajando la raza argentina. La antinomia entre un pueblo hispánico de naturaleza guerrera con instituciones anglosajonas de índole comercial, la resolvía dando preferencia a éstas sobre aquél: “Es utopía, es sueño y paralogismo puro –decía en Bases- el pensar que nuestra raza hispanoamericana, tal como salió formada de su tenebroso pasado colonial, pueda realizar hoy la república representativa”. Y con el mismo pensamiento agregaba: “No son las leyes las que necesitamos cambiar, son los hombres, las cosas”. Necesitamos cambiar nuestras gentes incapaces de libertad por otras gentes hábiles para ella”.
      El error de Rivadavia había consistido en hacer reformas liberales para un pueblo naturalmente antiliberal; por eso fracasó. No era con reformas superficiales que se lograría  el amoldamiento de un pueblo hispánico y católico a constituciones y leyes sajonas y protestantes.  “A Rosas le bastó agitar la pampa –había dicho Sarmiento en Facundo- para echar por tierra el edificio  hecho en la arena”. Era necesario introducir el liberalismo de manera más firme, más radicalmente firme. Reemplazar la arena natural por dura argamasa importada; expulsar al criollo tan entusiasta por su tierra y sus caudillos y tan despegado hacia los valores liberales fundados en el comercio y la industria.
      “Con tres millones de indígenas, cristianos y católicos, no realizaréis la República ciertamente” decían las Bases con evidente lógica dando a república el significado de “república a la norteamericana”. “No la realizaréis tampoco con cuatro millones de españoles peninsulares, porque el español puro es incapaz de realizarla, allá o acá. Si hemos de componer nuestra población  para nuestro sistema de gobierno, si ha de sernos más posible hacer la población para el sistema proclamado que el sistema para la población, es necesario fomentar en nuestro suelo la población anglosajona”, raciocinio perfectamente encuadrado en el pensamiento liberal que antepone las formas, las apariencias a la misma realidad. La sola manera de lograr una civilización anglosajona consistía, claro está, en reemplazar la población católica por otra de índole protestante: “Ella está identificada al vapor, al comercio, a la libertad, y nos será imposible radicar esta cosas entre nosotros sin la cooperación activa de esta raza de progreso y de civilización”.[idénticas palabras a las de Sarmiento; ver “La sombra del masón” en este blog].
      ¿Podría acaso lograrse, mediante la  “educación” el cambio total del espíritu hispanoamericano? Eso había sido el dueño utópico de Rivadavia: “¿Podrá el clero dar a nuestra juventud los instintos mercantiles e industriales, que deben  distinguir al hombre de Sud América? ¿Sacará de sus manos esa fiebre de actividad y de empresa que lo haga ser el yanquee hispanoamericano?” [Bases]. Imposible.
      El pensamiento fundamental consistía en implantar la libertad; la libertad liberal, se entiende –es decir entendida a lo protestante-, libertad de los individuos para obrar sin trabas, que no libertad de los individuos para oponer el interés general a la gravitación de otros individuos más fuertes. La libertad como autolimitación  de la sociedad  para no intervenir  en el despotismo de los fuertes contra los débiles: de hacer a los individuos de tutelas sociales para que el struggle for life  jugara plenamente  la eliminación de los menos aptos en la lucha por la vida. Y los menos aptos, en esa civilización materialista que alborea eran los criollos que no tenían aficiones mercantiles: “La libertad es una máquina que, como el vapor, requiere maquinistas ingleses de origen. Sin la cooperación de esa raza es imposible aclimatar la libertad en parte alguna de la tierra”, confesaban las Bases. La libertad individual había sido el medio para imponer el dominio de las razas protestantes. Y alucinado por el medio, Alberdi aconsejaba la entrega total de la Argentina a esas razas comerciales.

EL RACISMO DE LAS “BASES”.

      Racista, fuerte y ardientemente racista, era el escrito de Alberdi. Como lo eran también los escritos de su rival Sarmiento, y de los hombres todos de su generación. Racismo a contrario sensu, para lograr la prevalencia de las  razas de afuera contra las razas de adentro. Admiración a lo foráneo y desprecio a lo propio: “hacer pasar el roto, el gaucho, el cholo, unidad elemental de nuestras masas populares por todas las transformaciones  del mejor sistema de instrucción: en cien años no haréis de él  un obrero inglés que trabaja, consume, vive digna y confortablemente” (Bases).
      ¡Cómo desconocería las condiciones de la vida obrera en Inglaterra por ese entonces, para estampar  semejante afirmación! ¡Cómo comparar la modesta pero digna, vida de un gaucho argentino en 1852, con las del proletariado londinense en ese primero y sórdido período del capitalismo industrial! . (“No es raro encontrar a un hombre con su mujer y cuatro o cinco niños, y algunas veces también los abuelos, viviendo todos en un cuarto redondo de diez a doce pies de lado, donde comen, duermen o trabajan. El arreglo interior de estas habitaciones revela grados diversos de miseria, que llega con frecuencia hasta la falta completa de los muebles más indispensables, y la sustitución de las camas por harapos sucios”, decía F. Engels de las condiciones obreras de Londres en 1860 (c. por A. Efimov, Historia del capitalismo industrial). Un funcionario inglés informaba en la misma fecha sobre las casas para obreros de Glasgow: “son generalmente tan sucias que no sirven ni para establos”)
      No se eliminaba al gaucho por su posible poca instrucción. No era eso, no; se lo eliminaba sencillamente por ser extranjero o, mejor dicho, por ser extranjero a la nueva Argentina: “En Chiloé y en el Paraguay saben leer todos los hombres del pueblo y, sin embargo, son incultos y selváticos al lado de un obrero inglés o francés que muchas veces no conoce ni la o”. (Bases). No era, pues, una preferencia por grado más o menos de cultura: era porque la raza no les daba aptitudes marcadamente comerciales, haciéndolos incultos y selváticos, al lado de hombres que sabían atesorar y manejar el dinero.
      Así el criollo sería extranjero en su propia tierra. La nueva patria no estaría en la raza, en la historia, en la gloria vivida en común. “La patria es la libertad, es el orden, la riqueza, la civilización organizada en el suelo nativo bajo su enseña y su nombre” , enseñaban las Bases definiendo a la nueva Argentina materialista y sin tradiciones que comenzaba.
      Lograr una Argentina sin argentinos: he aquí el propósito de gobernar es poblar. “Poblar” como despoblar de criollos y repoblar con “razas superiores”; toda la filosofía de la organización se centraría en esa máxima.

EL CAPITAL FORÁNEO.

      No era fácil la tarea de desarraigar nada menos que una raza. De allí que el apoyo extranjero se hiciera imprescindible para lograr la completa desargentinización de la Argentina. “Los tratados de amistad y comercio son el medio honorable de colocar la civilización sudamericana bajo el protectorado de la civilización del mundo” (ésta y las siguientes hasta el final son citas de las Bases), reclama Alberdi, iniciando la civilización mercantilista bajo la lógica protección  de las naciones mercantilistas favorecidas. Las cuatro frases sonoras que habrían de reconocer en la futura Constitución los derechos y garantías del hombre extranjero y del capital extranjero, quedarían inviolables bajo la protección del cañón de todos los pueblos”. Abdicar la soberanía nacional en cambio de unos derechos constitucionales en exclusivo beneficio del foráneo era la gestión más patriótica –en el nuevo concepto- que podía pedirse. Frente a esos cañones, ¿qué derechos, qué garantías podrían reivindicar a su vez los nativos, desarmados, disminuidos, ahuyentados?
      El medio de lograr el apoyo del  “cañón extranjero” consistía en hacerlo defender intereses propios. “Proteged al mismo tiempo empresas particulares (fiscales  ¡jamás!) para la construcción de ferrocarriles. Colmadlas de ventajas, de privilegios, de todo favor imaginable sin deteneros en medios. Preferido este expediente a cualquier otro”. ¡Consejo seguido al pié de la letra  y del cual pueden dar fe las posteriores leyes de concesiones ferroviarias! El capital foráneo era el gran factor de civilización. “Entregad todo a capitales extranjeros. Dejad que los tesoros de fuera , como los hombres, se domicilien en nuestro suelo. Rodead de inmunidades y de privilegios el tesoro extranjero para que se naturalice entre nosotros”.
      La Nación desaparece ante los intereses materiales.  La naturalización que pedía Alberdi no se efectuaba, claro está,  por una asimilación del capital foráneo al país, sino precisamente a la inversa: por asimilación del país al capital foráneo. No quería significar que las sociedades habrían de prescindir de su nacionalidad de origen para adquirir la del lugar donde efectuaban la explotación de servicios públicos, que los directorios antepusieran las conveniencias argentinas a sus propios intereses, o que los accionistas perdiera su mentalidad extranjera por el hecho de cobrar dividendos argentinos. La naturalización sería en realidad del país, que al ser atado al capital extranjero se extranjerizaría también: se tornaría en colonia, en factoría. Con mentalidad de colonia, es decir, con mentalidad civilizada. 

LIBRE NAVEGACIÓN.

      La entrega total de la Argentina debía completarse con la absoluta entrega de sus ríos navegables. Era preciso renunciar  a la soberanía  argentina sobre ellos, porque “Dios no los ha hecho grandes como mares para que sólo se naveguen por una familia”.
      Rosas había guerreado –y triunfado- sosteniendo contra Inglaterra y Francia la soberanía argentina de los ríos. Por los tratados de 1849 y 1850, esta soberanía había sido  reconocida formalmente , aunque no faltaran entre los  propios argentinos  corifeos de la “libre navegación” –Varela, Valentín Alsina, etc- que sostuvieron la tesis colonial.  La libre navegación de los ríos –que es decir: la renuncia a la soberanía argentina de los ríos  -había sido una de las cláusulas impuestas por el Brasil en su tratado con Urquiza, y acababa de estamparla el Libertador en el Acuerdo de San Nicolás. Ahora Alberdi daba la explicación económica a este desgarramiento político :era conveniente esa libertad, para que “penetrara  por los ríos la civilización europea”. Había que hacer de los ríos mares; y mares libres, mares de “alta mar”. “Es necesario entregarlos a la ley de los mares”, clamaba renunciando a todas pretensión soberana. Que  “cada afluente navegable reciba los reflejos civilizadores  de la bandera de Albión; que en las márgenes del Bermejo y del Pilcomayo brillen confundidas las mismas  banderas de todas partes que alegran las aguas del Támesis, río de Inglaterra y del universo”, demostrando con ello no conocer el Támesis, donde no alegra sus aguas otra bandera que la inglesa. Y demostrando ignorar el “Acta de Navegación” de Cromwell, origen del poderío marítimo inglés.

MORAL ALBERDIANA.

      Vivir sin honor, pero con dinero: ahíto, conforme, sin Dios y sin Patria: he aquí el ideal de las Bases.  “La gloria es la plaga de nuestra pobre América del Sur”, dicen por ahí; “el laurel es planta estéril en América”, por otro lado; “nuestros patriotas de la  primera época (la Independencia) no son los que poseen ideas más acertadas sobre el modo de hacer prosperar esta América… Las ficciones del patriotismo, el artificio de una causa puramente americana de que se valieron como medio de guerra, los dominan y poseen hasta hoy mismo. Así hemos visto a Bolívar hasta 1826, provocar, ligar, para contener a la Europa, y al general San Martín aplaudir en 1844 la resistencia de Rosas  a reclamaciones accidentales de algunos estados europeos… La gloria militar que absorbió sus vidas, los preocupa todavía más que el progreso… Pero nosotros, más fijos en la obra de la civilización que en la del patriotismo de cierta época, vemos venir sin pavor todo cuanto la América puede producir en acontecimientos grandes”.
      La gloria, en efecto ¿para qué sirve?. “La paz nos vale el doble que la gloria”, con la paz habría dinero, aunque fuera en manos foráneas; pero algunas migajas podrían  recoger los nativos que facilitaron la libre entrada de los extranjeros.
      En estas complacencias llegaba Alberdi a los extremos más lamentables.  Hasta ofrecer a los extranjeros “el encanto que nuestras hermosas y amables mujeres recibieron de su origen andaluz”, convencido que los foráneos las fecundarían mejor que los naturales. Filosofía de marido complaciente  que engorda y medra entregando a otro su casa  y su mujer; que, por otra parte, es el  gran fundamento moral de nuestro liberalismo.
      Esta moral tuvo su lógico corolario. El de afuera tomó la casa y la mujer, poniendo al dócil marido a la puerta. Y éste, convencido que la “paz vale el doble que la gloria”, ni siquiera protestó, esperando que el nuevo dueño de casa le hiciera de cuando en cuando la limosna de algún producto de su propia huerta; y admitiendo, en total envilecimiento, dar su nombre –que en otro tiempo fuera glorioso- a los hijos espúreos que no llevaban su sangre ni amaban sus tradiciones. ¿Para qué reaccionar?  “La gloria es la plaga de nuestra pobre América del Sur”.*

Comentario nacionalista: El  liberalismo extremo, totalitario, racista,  expuesto en  el pensamiento  desquiciado  de Alberdi,   prendió tan hondamente en sus actuales secuaces liberales, que aun subsiste  rozagante, pero disimulado, en nuestros días. Como en toda ideología desnaturalizada, se trata de anteponer las formas a lo fundamental, lo accidental a lo trascendente, las apariencias a la moral, el protestantismo al catolicismo, lo extranjero a lo nacional, capitales foráneos sobre los argentinos, el  anglosajón al criollo hispanoamericano. Esto es fariseísmo político; es democracia liberal, es cipayismo.
Esta ideología liberal, que triunfó con Caseros,   la expone continuamente el periodismo y la ‘cultura’ oficial; y ya se hizo carne en los televidentes.  Por ejemplo, Nelson Castro, y otros varios sesudos pensadores políticos de la TV, la tienen a flor de labios. Cuando Macri designó dos  jueces, apremiado por la necesidad. sin el visto bueno de la honorable Cámara de diputados, puso los ojos en blanco primorosamente,  indignadísimo por el pecado imperdonable contra la democracia; y él, que lo había mirado con buenos ojos al Presidente, lo excomulgó, aunque la  decisión de éste  estaba bien tomada,  sólo por no  respetar la división de poderes. Legalidad antes que legitimidad. Es el culto al legalismo liberal, porque de él viven y lucran los honorables, representantes de su propio partido.   El tan meneado constitucionalismo unitario; que si no  lo interpreta correctamente  gente correcta,  es letra perniciosa.
No valían excusas,  no valía la urgencia en  tratar de limpiar esa cueva de ladrones, había infringido la forma, el trámite burocrático… y si ese horror se llegase a generalizar  ¡Se echaría sobre los ‘honorables’ el monstruo execrable; la Dictadura!
Sin embargo, durante el ‘probo’ gobierno KK, la división de poderes prácticamente no existía, pues los diputados y  ciertos periodistas –que ahora claman por la división de poderes- parecían loritos que repetían lo que les enseñaba la mamá lora,  agitando las alitas: ¡pla, pla, pla!; sometidos a la tutela materna, abastecedora del ‘alpiste’,  oyendo sentaditos mansamente los mandatos de la lora,  sin que estos honorables loritos den alguna muestra de  libertad para volar dignamente con criterio propio.
O sea, como siempre ocurre, los ‘demócratas’  se escandalizan cuando algo afecta  sus intereses; o el de su ‘partido’ El escándalo de la sometida Cámara KK  nunca  los escandalizó porque sucedía de acuerdo a apariencias  legales.
El liberalismo puede encanallar impunemente un país, mientras lo haga guardando la ‘formas’ burocráticas; tal como se emputeció durante el despotismo KK; y viene sucediendo desde Caseros. Según hemos leído, el país se hunde  de acuerdo a la  plena pedagogía alberdiana, ¡y sarmientista!, por supuesto.[sobre este último personaje leer:”La sombra del masón”,en este blog].
(Destaco, por último,  el fraude histórico, nada insólito viniendo de liberales, de Ricardo Rojas, omitiendo descaradamente en su edición sobre Alberdi,  para proteger su  imagen prócer, todo el capítulo XXX, “tal vez el más importante del libro”,  ofreciéndonos  un Alberdi maquillado y algo cuerdo. Es el método histórico que emplea inescrupulosamente el liberalismo para escribir la Historia oficial)